Acólitos Sin Fronteras

Web de carácter no lucrativo para salvar su alma… de la religión.

Fe (v1.1)

Agosto25

¿Pero qué es tener fe es? Pues, simplemente, es creer que algo que esperas va a ocurrir. Así de simple. ¿Lo entiendes o te hago un dibujo? Vale, vale, podemos empezar a disertar en este post sobre el misticismo de la fe en la religión y su demagógia, pero seamos francos: va a ser patético y aburrido, así que si quieres oir algo sobre la fe, mejor hablar comparándolo con otro tipo de fe, la fe en ligar.

Para este caso práctico (sin fascículos coleccionables) vamos a realizar un simil de comportamiento entre un religioso y un pavoneo ante las chatis en una discoteca.

Para empezar, cualquiera que tiene fe implica que ha de seguir unas normas. Por ejemplo, para abrazar una doctrina o a una chica, has de ir bien arreglado, duchado, etc. Ahí todo correcto.

Apariencia ante todo, buena pose delante del personal, en la iglesia y en la disco; y dejamos en un segundo plano la verdadera palabra del señor o de nuestra madre “cuidado con quién te juntas”, “ojo con beber”, “se buen chico”, “respetuoso”, “da limosna”. Leñes, ¡pero si lo que necesitamos es la gomina! Lo que importa es aparentar, ¡no lo que has hecho antes o después de entrar en ese garito!

Total, estás en la disco y te fijas en una chica, entonces, ¿cuál es el primer paso? Entablar conversacion, ofrecer cigarrillo o invitar a una copa. Ah, la conversación no vende, sólo lo que llevas en el bolsillo, y eso es lo que nos ocurre en la vida. Escogemos una religión, nos vamos a su centro de culto, y ya puedes tener bien preparada la cartera si quieres ser un buen devoto.

Así pues, nuestro primer acercamiento nos sale caro. Y claro, la vida (y la noche) es muy larga, y podemos llevarnos una desilusión, o tener suerte en el primer intento. Por suerte hay mas chatis para ir tanteando hasta que llega la hora final.

No a todos los creyentes discotequeros les sale bien el tiro, pero por otro lado encontramos al típico ateo antisocial. Éste es el pavo que se pasa toda la noche sentado en la barra del bar, sin bailar, sin mirar. Alguna vez se le acercará una chica pero él, como es escéptico, la mandará a paseo. Al menos los religiosos tienen fe en que su chica es la autentica, pero el ateo ni lo intenta. Por eso el ateo está condenado, tanto en la disco como en la vida real.

Bueno, se acaba la noche, y claro, llega el desenlace Si estás sobrio te das cueta en el momento, sino, mañana por la mañana, pero la pava con la que has estado toda la noche tiene más pelo que tú en el pecho. Y eso es, a fin de cuentas lo mismo que le ocurre al religioso, que cuando le llaman a consultas en el más allá, se da cuenta de la realidad y se lleva otro chasco.

Pero ojo, esto no significa que el Ateo ha ganado. Hay dos cosas que hemos de tener en cuenta a la hora de tener Fe.

La primera es creer que al palmarla no nos encontraremos en el otro barrio con que a dios le gusta masajearte la orejita con su barba mientras sostiene en su mano un gran bote de vaselina. Ergo hemos de tener fe.

Y la seguna es que, a fin de cuentas, no a todos nos va mal en la disco. Alguno acertará en su elección. Pero claro, esto es como la lotería, y seamos sinceros, a ti nunca te ha tocado.

Suerte en la vida.
Suerte en la muerte.