Acción Reacción del Budismo
Los budistas tienen rituales de nacimiento, de matrimonio, de ordenación, de muerte, etc. Siguiendo el esquema de la mayoría de religiones (por ejemplo, los sacramentos cristianos). ¿Para qué estos rituales en un mundo que es una ilusión? No tiene sentido. Lo cual tiene sentido en un mundo sin sentido. O tal vez porque en realidad la religión poco tiene que ver con la verdad y mucho con la tranquilidad psicológica de sus fieles, cuya mayoría no está interesado en disquisiciones dialectales sino que se preocupan más por los hechos cotidianos de la vida como el consuelo en momentos difíciles, esperanza en las adversidades, seguridad en el bienestar, etc. La creencia (la excusa) que se los proporcione es lo de menos. Eso explicaría porque la gran masa base de las religiones suele tener creencias contradictorias al auténtico discurso mantenido por sus líderes.
Según el budismo, toda acción intencionada crea uno o varios efectos que aparecen cuando las circunstancias son proclives. Esto es el karma. Y no significa que haya un ser sobrenatural controlando el proceso (el universo optimiza y se ahorra toda la mano de obra que puede), sino que funciona como una ley natural, de la misma forma que la gravedad.
La noción popular del karma es que si haces el bien te pasarán cosas buenas, y si haces le mal, cosas malas. Pero la realidad no es tan simple. Los budistas afirman que el bien y el mal pueden estar mezclados y los resultados no son tan sencillos. De hecho aseguran que pueden pasar cuatro cosas:
1.- Que hagas el bien y te pase algo bueno.
2.- Que hagas el bien y te pase algo malo.
3.- Que hagas el mal y te pase algo bueno.
4.- Que hagas el mal y te pase algo malo.
Y seguro que tienen razón. Pero entonces, el karma no es sino… ¿cómo decirlo?… ¡un proceso totalmente aleatorio! Puestos a inventar patrañas, es mejor no ponerlas tan obvias. No es de extrañar que la concepción popular del karma sea otra.