Acólitos Sin Fronteras

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Credo

Noviembre7

Para los musulmanes, la fe se compone de seis pilares: se debe creer en Dios, sus ángeles, sus libros, sus profetas, la predestinación y en la próxima vida. Ahí es nada. Así que si no eres una persona de naturaleza crédula (o no te han lavado el cerebro desde pequeño) será mejor que busques respuestas en otro lado, ¡infiel!

Su Dios (Allah en árabe) es muy parecido al de los cristianos y más al de los judíos, ya que, entre otras cosas, no les gusta dividirlo en trocitos (nada de trinidades que luego son todo jaleos para dilucidar a quién le tocaba limpiar el baño, a quién la cocina y a quién mandar asesinar herejes) y consideran que tiene 99 gloriosos nombres distintos: El clemente, El apreciadísimo, El creador, etc. (peloteo más descarado no se puede hacer). Con todo, lo que más les jode a los musulmanes es el politeísmo, son muy duros (y bestias) con él. No son gente que aprecien la sana competencia.

En los ángeles tampoco se han inventado nada nuevo. Saben el nombre de unos cuantos pero, a diferencia de Dios, desconocen su número y, en realidad, tampoco es que su función esté muy clara. Vienen a ser unos funcionarios celestiales.

La Torá, el Evangelio y los Salmos son considerados libros revelados, aunque no lo aceptan todo, ya que consideran que han sido tergiversados (¿y quién no?), o lo que es lo mismo, admiten lo que les conviene y rechazan lo que no. El único libro revelado que aceptan en su totalidad es el Corán, lo cual tampoco sirve de mucho porque en la interpretación no se ponen de acuerdo ni ellos mismos (ni en esto muestran signos de originalidad).

En cuanto a los profetas, el Corán nombra a más de veinte de ellos (más vale que sobre…) y se supone que fueron enviados por Dios a devolver al mensaje divino su pureza inicial. Aunque, y esto se puede apreciar en cualquier libro sagrado, como Dios no tenía muy claro su mensaje, se pueden considerar como los ajustadores de los arrepentimientos divinos. Eso sí, a pesar de que se afirma siempre que los profetas eran muy majetes, muy rectos y muy limpios, se deja muy clarito que sólo son hombres y no tienen ningún poder inicial. Se observa, de nuevo, que este Dios quiere atajar de raíz cualquier, por mínima que sea, competencia. Por si las moscas, no vaya a ser que se ponga de manifiesto que, de hecho, no es tan eficaz como va alardeando.

Los musulmanes creen que todo lo que sucede es porque Dios quiere que suceda, y lo que no quiere que suceda es imposible que suceda, así que todos los acontecimientos, sean buenos o malos, beneficiosos o dañinos, ocurren por la predestinación y el designio de Alá, pero que (y hay que tener morro para ahora afirmar esto) a la vez el ser humano tiene facultad de elección. Traducción: Dios lo decide todo pero a la vez nosotros también decidimos (¿eso nos convierte en Dios?) y aunque es bondadoso, es el que hace que ocurran cosas malas, aunque se supone que nosotros también somos culpables a pesar de que el determinismo de Dios no nos deje elección, porque en realidad algo de elección si tenemos y bla, bla, bla. Una manifiesta, absurda y monumental contradicción. ¿Ven porqué hay que tener tanta fe?

Por último, es imprescindible creer en una próxima vida (ideal para los buenos, horrible para los malos), ya que sino ¿cómo iban a chantajear a tanta gente para que hicieran lo que ellos mandan? Sobre todo a la gran mayoría que ya vive puteada en esta vida.

Por otro lado, el Islam cuenta con cinco pilares:

  1. Se debe dar testimonio de que No hay dioses, sólo Dios (claro que esto la afirma el mismo Dios, ¿nadie ve un conflicto de intereses?) y Mahoma es su profeta (aunque en realidad sólo es uno de sus profetas: el último).

  2. Hay que rezar cinco veces al día (al alba, al mediodía, a media tarde, al crepúsculo y a la noche). Seguramente Dios pensó que de los judíos y cristianos no recibía suficiente adoración (y claro, el chico se la merece).

  3. La limosna es obligatoria. Hay que dar una parte de los bienes propios siempre que la persona no la necesite (lo cual es un tanto subjetivo, ¿no? Hecha la ley, hecha la trampa).

  4. En el noveno mes del calendario lunar islámico, se prohíbe comer, beber y follar hasta que caiga la noche. Que, vamos a ver, esto es sólo por joder, porque más que reducir el vicio, lo pospone, y más que reducir el ansia, la aviva. Acaso ¿no es simplemente una manera de dejar claro quién manda?

  5. Hay que peregrinar a La Meca al menos una vez en la vida si existe la bonanza de medios para ello. Lo cual nos dice que Alá, como dios tal vez sea muy poderoso, pero como guía turístico es un desastre.

Una minoría de autoridades musulmanas, no tienen suficiente con estos cinco pilares y añaden uno mas: la Yihad, que se define como el poder extremo de alguien, esfuerzos, habilidades, o la capacidad en contienda con un objeto de desaprobación. Y por si alguien no se ha dado cuenta, en la práctica, esto significa que tanto sirve para justificar una guerra (o el terrorismo) contra el infiel, como de motivación de automejora para el creyente. Todo depende de los intereses de las autoridades.

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