Acólitos Sin Fronteras

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MOISES

Mayo7

En cuanto José murió, el status de los hebreos, que ya no era muy bueno, bajó en picado hasta estrellarse en la esclavitud. Eran tan mal vistos que incluso el faraón ordenó aniquilar a sus retoños.
Uno de los hebreos tuvo un hijo, que al ser varón era valioso, y no quiso entregarlo a los soldados egipcios. Así que lo escondió durante un tiempo, pero la situación se volvió insostenible y su familia lo abandoné en una barca improvisada con una cesta y barro en la orilla del Nilo. Era mejor tener un marinero precoz que un pincho moruno con pañales.
La hija del faraón, que había ido al río a lavarse el… cuerpo, se encontró con un bebé que hacía sus pinitos en el surf fluvial. La chavala adoptó al niño porque le había gustado mucho. Tanto, tanto que dejó que medio lo criara una familia hebrea y no le rompiera mucho la cabeza con sus llantos. La auténtica familia del bebé estuvo atenta y se ofreció oportunamente a amamantarlo. Nadie se había percatado del truco.
Al crío lo llamaron, en un alarde de originalidad, Moisés, que significa: Salvado de las aguas. Puede parecer muy bonito, pero imagínate ir al colegio llamándote Rescatado de un coche en llamas.
Moisés, como superhéroe de la antigüedad que era, llevaba una doble vida: hacía vida de egipcio pero mantenía contacto secreto con los hebreos. Un día presenció como un capataz egipcio golpeaba a un esclavo hebreo y decidió actuar. Como aún no tenía tomada la medida de las cosas, asesinó al capataz. Tal vez pensara que el homicidio es la forma más eficaz de acabar con la violencia. Ocultó el cadáver bajo la arena y se fue silbando aquí no ha pasado nada.
Unos días más tarde, Moisés se encontró con el mismo hebreo al que había salvado peleándose con su hermano. Moisés todavía no había aprendido que en cuestiones familiares es mejor no meterse e intentó separarlos. Pues se cabrearon y denunciaron el asesinato de Moisés al faraón. De aquí se deduce que o los hebreos era unos desagradecidos de record Guiness o a la gente no le caía tan bien Moisés por motivos que no nos han llegado (sin contar el homicidio, claro).
Por aquel entonces nadie quería cargar con las consecuencias de sus actos ni hacerse responsable de nada (un ejemplo para los niños, vamos), por lo que Moisés se dio a la fuga y cambió de vida; se casó, tuvo un hijo y estuvo trabajando de pastor durante 40 años.
Cierto día, Moisés pastoreaba con su rebaño por una montaña y Dios, muy poco sensible hacia los incendios forestales, se le apareció en forma de zarza ardiente. Una piedra ardiente hubiera sido más espectacular, pero es más fácil tener simplemente alucinaciones auditivas que acompañarlas de alucinaciones visuales.
Dios le preguntó porque el pueblo que había escogido no le estaba haciendo ni caso y Moisés le respondió que andaban muy ocupados con el asunto de la esclavitud. Moisés le sugirió que se buscara otro pueblo, pero Dios alegó que el resto no le hacía ni puto caso. No se podía hacer otra cosa, había que liberar al pueblo hebreo. Dios escogió a Moisés como líder de aquella revolución. Podría haberlo hecho Dios en persona, ahorrando sufrimientos e intermediarios, y demostrando de paso así al resto de pueblos del mundo que él era el único y auténtico Dios, pero es que Él es así, juguetón.
Moisés intentó escaquearse poniendo de manifiesto una triste realidad, que siendo tartamudo como era iba a ser una mierda de líder. Sin embargo, Dios ya estaba decidido, no había tiempo ni ganas de buscar un plan alternativo, y al fin y al cabo tampoco es que hubiera hecho el resto de cosas muy bien.
Moisés regresó a Egipto y a su hermano mayor, Aarón, le faltó tiempo para apuntarse a la movida. Siempre era mejor arriesgarse por conseguir un poco de poder que pasarse la vida de esclavo de unos tipos cuya idea de enterrar a alguien era colocarlo bajo un montón de enormes bloques de piedra cual escarabajos peloteros megalómanos fuera de control.
Moisés se presentó ante el faraón y le pidió que liberara a su mano de obra barata, base de la economía de su civilización, porque un rastrojo en llamas se lo había pedido. Me ha mandado a la mierda le dijo Moisés a Dios. Normal, tuvo que reconocer éste. No obstante, no se dio por vencido. Nadie vence tan fácilmente al amo y señor de la extorsión.
Volvió a mandar a negociar a Moisés y esta vez lo envió con una medida de presión: convirtió el agua del río en sangre. El faraón no se inmutó ante la fabricación industrial de gazpacho, así que Moisés siguió insistiendo. Dios miró que le había sobrado en el almacén después del asunto del arca de Noé, y se puso a enviar un plaga de ranas, otra de piojos, una de moscas, y hasta una de langostas1.
El faraón siguió erre que erre y Dios optó por pasar a las enfermedades, que suelen dar mejor resultado. Les envió la peste y sarpullidos que producían úlceras. Pero el faraón sabía que su gente, curtida en el desierto, era recia y no dio su brazo a torcer. Dios ya se puso más serio y les envió granizo mezclado con fuego, que como espectáculo tuvo que ser la hostia, pero no convenció al faraón, que hay que reconocer que tenía aguante.
¿Qué hizo Dios? Insistió en las plagas. Durante tres días les envió una gran, horrible, profunda… niebla. Vale, aquí Dios patinó un poco. Evidentemente, no surtió ningún efecto.
A Dios ya le habían tocado en su amor propio (que, claro, era mucho) y, a través de Moisés (¿por qué hacerlo personalmente?), mandó a todos los hebreos identificar sus casas manchando las puertas con la sangre de un cordero de un año de edad (porque poner un lacito en el picaporte no hubiera quedado tan dramático). Y aquella noche, Dios, que al parecer aún no se había planteado ser el Dios del amor envió a su ángel exterminador (pues sí, al parecer también tiene de esos) a matar a todos los niños primogénitos de los egipcios. El infanticidio y el genocidio era algo que por aquella época a Dios le gustaba mucho, porque hasta que se le ocurrió implantar el cielo y el infierno, amenazar a los parientes era la mejor manera de controlar a su gente.
Ahí sí que el faraón captó la indirecta y permitió que los hebreos se fueran de Egipto.

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One Comment to

“MOISES”

  1. On Mayo 8th, 2009 at 16:00 pm Zolsaihan Says:

    Namaste Señor Pusilánime

    Ha sido divertido leer su versión de la historia, claro está, otro ejemplo más de cómo el ser humano tergiversa los acontecimientos, las enseñanzas y sobre todo la verdad… a su antojo e interés.

    Me ha gustado leer el Subtítulo de su blog
    Web de carácter no lucrativo para salvar su alma… de la religión.
    Curiosamente Jesús decía lo mismo. Aunque no se lo crea, el era reacio a las religiones. ¿Pero a quien le interesa eso?, ¿se imagina las iglesias y templos del mundo?

    Gracias también por ojear un poco mi corazón. Hasta la próxima vez, si ese Dios todo poderoso y amoroso quiere ^^.

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